Cómo combatir el aburrimiento dándose golpes con el coche

La Ley de Murphy numero 225 dice que cuanto más necesitas el coche, más se te estropea; o fuerzas oscuras del destino ponen tu coche delante de otro que, casualmente, estaba dando marcha atrás y genera una atracción mutua imparable que acaba en impacto con daños colaterales. No solo te asombra que alguien tenga verdadero interés en empotrarte marcha atrás, sino que luego las versiones no dejan de sorprenderte.

La primera fue una señora que ante mi queja de “es que no me ha oído que la estaba pitando para que no siguiera” responde, “miré y su coche no estaba ahí”. Algo sobrenatural había hecho que mi coche pasara de no estar a estar. Como si cayera del cielo. Para ella el bocinazo alarmando no estaba relacionado con el asunto y parecía prestarle más fe a sus retrovisores que nunca la engañan. Total que actué como conductor europeo y civilizado y me puse a rellenar el parte amistoso cuando la oigo refunfuñar: “alguien que lleva esos papelitos en el coche no es de fiar…” Sin comentarios, el primer golpe no da para más.

Pero el 2º que acaba de ser hace 20 minutos, ha sido contra un jovencito que no sabría decir si estaba fumado o que el pavo de los 15 le estaba durando otros 15 añitos de propina. La cosa es que como la historia se repite, yo vuelvo a ser embestido por un coche marcha atrás a pesar de mis bocinazos, lo mejor es que se bajan otros 2 colegas (suyos, yo tengo amigos) y 1º dicen que han visto como me daba y luego, cuando les pido el parte amistoso (el mío lo gasté con la señora anterior), empiezan a negar la mayor. Que el pedazo bollo de mi parachoques ya venía de antes (como si conocieran a la señora de hace 1 mes), que he sido yo el que les he embestido. “Pero si estaba parado”, me defiendo, “ya pero cualquier juez  dará la razón al coche que es embestido desde atrás”. Ante semejante argumento legal  les pido el seguro y no lo tienen. Les voy a hacer una foto de la matrícula y se ponen encima para que no se vea. Al final, el conductor con voz de pavo eterno me da unos cuantos datos (a saber si son verdaderos) mientras sus amigos ultra sur me llaman payaso y que si me aburro. Lo cual me deja pensando sobre si plan (o falta de —) de este viernes noche. Me vengo para casa con eso que llevan los perros entre las piernas y me abro una Coronita. ¿Será cierto que me aburro y dejo que otros coches me embistan marcha atrás?

Hugo, mi Coronita y mi Mac un viernes de puente.






Sobre la sábana santa

Es un tema bastante difícil de abordar si no se es un experto en la materia, puesto que normalmente nuestro ritmo de acumular (o picotear) conocimientos nos deja con el último titular: si se muestra al público o si el análisis hecho con el Carbono 14 demuestra que es una falsificación. Aunque bastante aceptado en el mundo científico se sabe que la datación por este proceso no es 100% segura y el propio inventor reconoció poco después de darle una antigüedad a la tela de entre 1.200 y 1.300 años que distintas bacterias podían haber alterado la lectura.

Aquí no voy a exponer las últimas teorías - ni a favor ni en contra - sobre el tema. Repito, hay que ser bastante conocedor del tema para hacer si quiera una aproximación. Lo que es averiguar por qué me intriga tanto.

Puede que sea porque es una de las pocas pruebas de la historicidad sobre la vida de Jesús, es decir, una evidencia que ha llegado a nuestros días en la que muchos científicos y estudiosos han dedicado su tiempo y conocimiento a confirmar que esa tela estuvo en contacto con una persona que sufrió unas heridas (muchos forenses coinciden en que los restos de sangre coinciden exactamente con esos rastros). Heridas tremendas producidas por tres métodos de tortura distintos y ráramente aplicados de forma simultánea (latigazos, corona de espinas y crucifixión).  Todas capaces por sí mismas de matar a una persona, pero la crucifixión es con diferencia la mayor tortura imaginada por el hombre, pues la muerte se produce lentamente debido a la asfixia.

Hay muchos elementos en la tela de lino que han sido estudiados como los restos de polen que sólo se dan en algunas plantas de esa zona del mundo (la sábana viajó a Europa y permaneció oculta en distintos templos, incluso soportó un incendio que le dejó esas marcas simétricas). En la tela no hay consenso sobre como quedó impregnado esa forma humana, la mejor forma de verla es cuando se fotografía y se ve el negativo (fondo oscuro y rasgos en blanco). Aún así no hay explicación de por qué se ve con volumen.

Pero, ¿entonces es de verdad la sábana con la que envolvieron a Jesús tras su muerte o no está probado? No es fácil dar una respuesta, especialmente por ser el objeto más estudiado de la historia por mayor número de especialistas y con igual número de detractores. Tiene mucha más información sobre el sufrimiento y la justificación de la idea de que Jesús murió en la cruz sabiendo la que le esperaba que el resto de reliquias (sudario de la Catedral de Oviedo, el cáliz de la última cena, el arca del diluvio - que este mes acaban de volver a hacer el descubrimiento definitivo a 4.000 metros de altura, etc.).

La tela expuesta en Turín debe dejar un poco frío al espectador que no vaya con una fuerte carga religiosa, algo parecido a esos cuadros abstractos donde no ves nada hasta que te lo cuentan. Pero, que según te van contando y guiando por las distintas zonas reconocibles, no deja de sorprenderte.

Seguramente le seguirán haciendo nuevas pruebas, incluso de ADN y seguirá sorprendiendo a más de uno. Reconozco que a mí el tema me tiene loquito.

Hugo, tras la conferencia asistida en Galapagar.

El día del juicio… social

Finales apocalípticos anuncian que en el día del juicio final se nos pedirá cuentas de nuestra existencia, una especie de inventario de lo bueno y lo malo a pie de hoguera. Bien, pues la versión civil del tema es una boda: y no me refiero a la propia, más bien a una de otros. Llega el momento de celebrarlo y te sientan en una mesa redonda con gente bien vestida pero poco conocida. ¿De qué se habla en estas ocasiones en las que todos se conocen entre sí y tú eres el strangis? Que la primavera no acaba de empezar y el invierno ya estamos hartitos, dura un pase. El final de la liga y el duelo entre los eternos titanes, no va contigo que eres del atleti y estás centrado en competiciones más importantes. Luego se habla de los niños, que si están enganchados al tuenti y al teléfono. Pero hay uno que no se ha casado y todavía no los tiene (o eso cree). Hasta que por fin llega el momento en que tu vecina saca el tema de la informatización (mejor dicho, la poca) de la justicia. Que a sus 50 está acostumbrada a leer las sentencias en grandes libros y a subrayar en amarillo y que ya no tiene edad para andar cambiando. Y uno que es más bien de la acera de enfrente (es decir, más virtual que del mundo del papel impreso) piensa justo en lo contrario, en lo fácil que es darle a los prismáticos que te buscan por el documento ellos solitos sin necesidad de ir de arriba abajo. La vecina de mesa se anima, se viene arriba y critica a los políticos su poca pasta (o madera de políticos, que de la otra, les sobra). Que esto se arreglaba si dimitieran esos dos (Zapa y Mariano) y que tú a qué te dedicas, y cómo es que cocinas, y luego mete baza el de la izquierda - dueño de un videoclub - que hay que ver qué caro es el cine (su competencia) y que si nos pensamos que internet va a ser gratis siempre…

En fin, eso es una boda. Ahí cada uno habla de lo que quiere y cada uno queda retratado tal como es. A las bodas uno ya va mayorcito y lo que cuentas es lo que eres. Ese el el gran juicio que te hace la sociedad.

Ya tenía ganas de volver al blog y soltarme un poco la melena (virtual)…

Breve historia de la escritura

La escritura es una de las facultades humanas más trascendentes de la historia, tanto que su aparición es lo que nos separa de la pre-historia. Parece un juego de palabras como el que los sajones, en plena vena machista, utilizan para hablar de la historia de él (history).

La inventan los Sumerios en el neolítico con una utilidad practica: como se pasó de la recolección a la agricultura, empezaba a haber cosechas y a guardar excedentes que había que contar y anotar de alguna manera para que no te timara el fisco ni la SGAE (se piensa que contar granos de maiz genera ganas de cantar a Bisbal o a algún antepasado remoto).
Luego vienen los egipcios, de carácter grafitero que llenan las pirámides mezclando letras con ojos y serpientes. En la Edad Media deciden que semejante invento no puede estar en manos de cualquiera y se lo guardan en los conventos unos monjes que no conocían el libro de bolsillo. Como la cosa iba muy lenta, convocan un concurso para inventar la imprenta - que gana Gutenberg - y empiezan a hacer libros en serie, luego queman en las hogueras los más peligrosos y alguno lo pintan de rojo (un tal  Mao).
El invento gusta tanto y a tanta gente que acaba por hacerse grande y lo llaman periódico y pequeño o formato recibo. A unos con mala intención les da por usarlo para hacer facturas y a otros más románticos por ponerle colonia y escribir cartas de amor.
Así hasta nuestros días que se ve amenazada por dos grandes nubarrones en el horizonte: el uso desmedido del papel tiene riesgo de agotarse, como también se agotan nuestros jóvenes escritores cuando chatean por el tuenti y se les olvida usar parte de las 28 letras mientras otras las repiten con fruicción.
Hugo desde Asturias con algo de sol.

Gratis total

Gratis total es un remake de la conocida frase “el dinero no da la felicidad” y es la reflexión que toca hacer hoy, con la que está cayendo. Cada uno conoce cuáles son sus auténticos placeres y lo curioso es que con los años te vas dando cuenta que los auténticos encima son gratis. ¿Cuánto cuesta ver un atardecer frente al mar o un paseo matinal por el campo? O ese programa de radio que te habla de gente increíble (todavía estoy bajo el efecto de la entrevista que JR Lucas hizo a JL Sampedro esta semana). O los documentales de David Attenborough sobre el planeta (sobretodo, si te los prestan). O un beso de tus hijos (bueno, eso acaba costando). Tampoco tiene precio las conversaciones con la gente con la que conectas. Ni buscar historias que te llenen por internet. Los hobbies que no consisten en consumir y pagar un precio por que te entretengas son los que más llenan, los que permiten desarrollar la creatividad. Si quieres pasarlo bien, escribe un blog. O haz fotos, o recoge hojas del jardín y toca la tierra con las manos.

Ni la mejor bebida del mundo (que para los entendidos es la sidra) sabe tan rica como esa fuente que te encuentras en mitad de la montaña cuando la boca te sabe a polvorón.
Gratis es decirle hola a un amigo y adios a un peñazo.
Lo mejor es gratis, gratis total, para el resto, Mastercard…

Facebook, todo un mundo

Reconozco que en poco más de 1 mes he pasado de excéptico triple AAA a usuario intensivo y por ello me llama la atención el mundo que hay ahí dentro. Hay páginas de todo tipo: los que les gusta dormir, los que odian aburrirse o ver la batería baja; fans de Michael Jackson, grupos de música o series de tv; páginas con nombres pegadizos como “No es que lo haya perdido, es que no lo encuentro…”; sustantivos sueltos como música, cookies, summer; los que piden el botón de no me gusta para FB. Declaración de intenciones como “me cae mal la gente falsa”; los hay con buen humor “Yo también dije voy en camino y nisiquiera habia salido!”;

Otros que entienden el altruismo en plan Robin Hood como “CAMBIO TESOROS DEL VATICANO POR COMIDA PARA AFRICA, TE APUNTAS?”; Estan los arrepentidos = “If i could turn back the time”. Hay páginas “oficiales”  que sólo son para admiradores y cuyo muro lo mantiene su creador dejando la participación en forma de comentarios, como “Sarcasm society”. Otra cosa sorprendente son las cifras, todas las anteriores son páginas con más de 1 millón de admiradores, que parecen muchos, pero igual basta con dar con una frase pegadiza como “la vida es una sola y hay qe saber disfrutarla!!!” y en cuestión de 3 meses y sólo 3 inserciones dando las gracias a tanto admirador se llega a esa cifra.

Si el tener más admiradores no deja dinero (habrá algunas páginas comerciales que sí lo rentabilicen), entonces debe ser por otros motivos: por compartir tu mundo feliz con los demás y así les colocas el lado bonito y prefabricado; por cuestiones de ego; por buscar aficiones comunes, gente que comparta tu gusto por Asturias, por ejemplo.
El tema da para mucho. Yo me lo paso bien en Facebook, ¿y tú?
Hugo

La tele-basura

La tele a la basura, hombre tampoco es eso, nos quedaríamos sin los partidos del Atleti (no confundir con la de los tacones altos) y los animalitos de la 2. Incluso, sin el último descubrimiento, el Último Superviviente.

Pero volviendo al tema que da título a este post pasado por agua (escribo ésto una tarde oscura de febrero tras no parar de diluviar los últimos 40 días con sus 40 noches - pelín bíblica la exageración), la tele-basura nos invade incluso a los que intentamos no ver mucho la caja tonta y sí la caja lista. Los últimos escándalos en la selección de la canción para Eurovisión llega a mis oídos vía las ondas y a mis ojos vía YouTube: un tal  John Cobra presenta su canción, el público le abuchea, él les hace gestos obscenos, les invita a merendar y se lía parda.
¿Eso es tele-basura? Eso es símplemente basura en la tele, no estaba invitado para montar el numerito, lo bueno llega después cuando le empiezan a caer ofertas y exclusivas para que pasee su show por las televisiones. Eso ya es comerciar con lo cutre, buscar el morbo, vender las vísceras pensando que el público tiene sed de eso y de mucho más. Pues no, señores, no: los cerdos no sólo comen mondas si pueden elegir, lo malo es que de todos los sitios les caiga la misma basura. Así es la vida. Así es la tele.
Hugo

El talante o el tamaño de la bufanda

Aznar llegó con una hora de retraso a un encuentro con sus entusiastas seguidores de la Universidad de Oviedo y como muestra claramente la fotografía, les enseña su reloj para que se vea bien la hora. Ante las protestas de los presentes recordándole que llevaban esperándole desde las 12, el ex presidente les indica con el dedo que era la una la hora acordada para la lección magistral titulada “El talante o el tamaño de la bufanda”.

Hugo

Las expectativas que no se cumplen

El problema de las expectativas es que no se cumplen, normalmente se quedan por debajo de lo que esperamos y, sobretodo, las ajenas. Me explico: uno se lleva un chasco cuando lleva tiempo esperando un resultado y cuando ocurre, te deja un vacío, como que “no era  para tanto”. Y encima si es otra persona la que te promete que “el coche te va a quedar niquelao”, que confíes en ella, que sabe de lo que habla. Es lo que los saxons dicen de forma elegante <<over-promissing, under-delivering>>.
Es decir, que mejor no prometer tanto, mejor quedarse corto al prometer y largo al entregar.
No sé si me explico…
Entonces, ¿el problema está en que esperamos siempre de más? El problema puede ser ese gap, ese puente inalcanzable que siempre produce insatisfacción. Produce ansia.
Para acabar de complicarlo, lo contrario tampoco nos vale: esperar siempre poco por sistema es como andar desconfiando de todo y no tener ilusión por nada, una vez más en el término medio está la virtud.

La funda de La Blasa

¿Harto de huellas en tu iPhone?¿De fundas-burka o abrigos de neopreno? ¿De dejarte una pasta en algo que afea lo inmejorable? Ya está aquí la funda de LA BLASA: con la suavidad de sus enaguas limpia tu aparato mientras no lo usas y su falta de glamour es un buen repelente para los cacos.

La funda de la Blasa, la encontrarás en ópticas de pueblo.