Ahora que estoy vivo

Llevaba tiempo dándole vueltas al tema de la vida y la muerte, un tema que te hace reflexionar cuando tienes una pérdida cercana y que mirando hacia adelante te planteas: ¿qué puedo hacer yo por los que todavía están vivos? Especialmente cuando piensas en tus mayores y te dan ganas de no desaprovechar el tiempo que te queda junto a ellos. Pues bien, por casualidad me he encontrado con esta poesía que refleja mil veces mejor que yo mis propios sentimientos. No sé de quién es, y por tanto, no puedo darle las gracias, pero sí compartirlo con vosotros.

“Prefiero que compartas conmigo unos minutos, ahora que estoy vivo y no una noche entera, cuando yo muera.Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no que apoyes tu cuerpo sobre mi cadáver, cuando yo muera.Prefiero que me hagas una breve llamada ahora que estoy vivo y no que emprendas un inesperado viaje, cuando yo muera.Prefiero que me regales una sola flor, ahora que estoy vivo, y no que envíes un hermoso ramo, cuando yo muera.Prefiero que eleves por mi una corta oración,ahora que estoy vivo, y no una eucaristía cantada y concelebrada, cuando yo muera.

Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo, y no un desgarrador poema, cuando yo muera.Prefiero que me escribas unas cortas palabras, ahora que estoy vivo, y no un poético epitafio sobre mi tumba, cuando yo muera.Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles tuyos, ahora que estoy vivo, y no de grandes manifestaciones de pesar, cuando yo muera.¡La vida nos da la hermosa posibilidad de demostrar nuestros afectos a los seres amados, no la desaprovechemos!”

¿En vivo o enlatado?

Hay cosas que ganan mucho en vivo como la música, que te contagia del ambiente, tarareas el único estribillo que se sabe todo el estadio, e incluso enciendes una velita 3G, es decir el móvil. Esa atmósfera de compadreo en la que haces coros, das brincos y abrazas a la maciza de al lado con la excusa del directo, sin embargo no funciona cuando tienes puestos tus auriculares y tranquilamente vas dando un paseo por el campo cuando los coristas ahora te parecen bandarras que destrozan una canción con sus afonías juveniles.

Eso no mola. Los conciertos, mejor en vivo, como el tenis o el padel.

Hay otras cosas, sin embargo, que ganan con la tele: por ejemplo, las bicis. ¿Te imaginas echarte la siesta en verano viendo en tour desde una curva de los Alpes? Incluso, el fútbol, yo lo prefiero por la tele, te destacan lo importante y lo repiten por si te lo has perdido al levantarte a por la cervecita.

Los discursos de Navidad del Rey, mejor por la tele y a ser posible “de fondo”. Tampoco ganaría mucho saber que lo hace en directo a las 9 de la noche. Ni tampoco me imagino los Simpsons en vivo.

El telediario de las 3, hasta hace poco pensaba que debía ser a las 3 y punto ( y en punto). Pues, los chicos de la TDT te lo ponen un ratito más tarde en el canal 24 horas por si había atasco. Hay pocos mitos que se resistan al diferido. Pensaba en las campanadas de nochevieja o el chupinazo de los sanfermines.

Lo enlatado gana adeptos, véase las sardinas con tomate o el atún. O es que hay alguien que sacrifica un bonito para tomarse una  ensalada a las 4 mientras ve las noticias de las 3.

Lo dicho, esto lo escribo en vivo y tú lo podrás leer desde tu ordenador de casa, el del curro, o mirando por encima del hombro del que va en el asiento delante en el bus haciendo gala de su recién estrenado iPhone.

Hugo, desde Asturias - puente de la Constitución, la que alguno quiere retocar…

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época sería un joven multimillonario, sus cuadros rompedores le habrían dado más beneficios que el mísero cuadro que pudo vender en vida. Aficionado al trueque le pagaba a su siquiatra con cuadros - Retrato del Doctor Gachet (hoy se hubiera pagado $82,5M) - a su casera, la dueña del prostíbulo donde le gustaba vivir.

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época también hubiera muerto joven, llevaba el suicidio en la sangre y en los genes. Tres de los seis hermanos acabaron mal y pronto. Parece que el fuerte carácter  del padre nunca aprobaba ninguno de sus sueños. Le hubieran montado un pollo al del Registro Civil por ponerle el mismo nombre que su hermano mayor que murió antes que él.

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época hubiera tenido clases de apoyo por sus malos resultados académicos, hubiera sido despedido  de Amazon por hacer críticas negativas de las compras del público, de no leer a los clásicos, de ignorar lo importante. Tampoco hubieran sido bien recibidos en Christie´s sus puntos de vista sobre los gustos de los clientes.

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época hubiera pintado a modelos sacados de la calle o de books olvidados en agencias de modelos y no hubiera tenido que hacer una y mil veces el retrato que tenía más a mano (y al alcance del bolsillo): el de su propia cara. Hoy los forenses modernos hubieran determinado mejor el corte de la oreja y lo hubieran atribuido sin género de dudas al Sr. Gauguin.

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época seguiría siendo feo, pero eso con tanta pasta lo hubiera arreglado en la Clínica Barragán y no le hubiera arruinado la vida.

Si Van Gogh hubiera nacido en esta época ojalá que  su genialidad no se hubiera malogrado y que la locura que le traía de cabeza  (con tajo a la oreja inclúido) y que sólo apaciguaba con el pincel, también hubiera hecho grandes creaciones para deleite de los que queden en los siglos venideros.

La vida NO es un juego

La película The Game (El juego) protagonizada por Michael Douglas plantea el tema de vivir la vida como un juego, o más concretamente, de añadir una experiencia límite para que alguien reaccione ante una vida cómoda y rutinaria. Su propio hermano le hace un regalo sorpresa por el cual una empresa le organiza una vivencia de aventuras en las cuales él es el protagonista, pero no el que tiene control de la situación. Desde simular el robo de todas sus propiedades, cancelar sus tarjetas de crédito, organizar un intento de asesinato tirando su coche al rio… una serie de vivencias fuertes para alguien que tiene una vida cómoda cuyos árboles parecen no dejarle ver el bosque.

Son desgracias de las que nunca vienen solas y que culminan con el intento de suicidio del protagonista. Un final un poco fuerte para decir que todo vale con tal de hacer que uno despierte, de ver cómo reacciona en situaciones límite. Lo que aparenta ser un final feliz porque el protagonista no llega a morir y todos sus amigos le esperan en una fiesta sorpresa, creo que no tiene una lectura positiva en la vida real. A una persona que esté enfrascada en su cálida rutina, la sometes a esa serie de aventuras y si al final decide cortar por lo sano y tirarse al vacío abajo no va a ver la colchoneta para amortiguar la caída.

El argumento de la película no es consistente: tenía que haber acabado mal y dejar que el hombre que arrepentido de haber pegado un tiro a su hermano, decide saltar de un edificio, se mata y punto. Hubiera sido un montaje llevado al límite que se les va de las manos y su víctima no pudo superarlo. Pero Holywood da una segunda oportunidad regada con champagne.

Y fuera de las pelis, ¿podemos vivir la vida como un juego y bajarnos a tiempo? Igual necesitamos un poco de juego en nuestra vida, de no tomarnos todo tan en serio. Hay que saber usar las máscaras y no impresionarse por las que llevan otros.No hay recetas, pero seguramente un poco más de juego relajaría las tensiones.No es broma. Va en serio.

Hugo - 22.nov.2009

Derechos mundiales, como los artículos de Vargas Llosa en El País

Abstinencia previa a los partidos

Los futbolistas tienen prohibido practicar relaciones sexuales antes de los partidos (la medida no dice nada de los espectadores), por eso no está permitido que sus esposas acudan a las concentraciones y dentro de poco, se lo impedirán también a amigas, amantes y compañeros de banquillo. El motivo parece estar basado en la vieja creencia de que el sexo provoca cansancio y luego no se rinde bien en el campo (ni en la playa). Estudios más serios equiparan el enorme esfuerzo polvorín a subir un tramo de escaleras, que en principio, cualquier deportista en activo, debería superar sin dificultades.

La cosa es que entre los impuestos a los deportistas extranjeros y la abstinencia previa al acto (deportivo) a uno se le están quitando las ganas de dedicarse al deporte profesional. Aunque igual uno ya no tiene edad para eso y todavía puede aspirar a ser presidente de la tele. El recién nombrado tiene 81 añitos y como dice Trillo (el de Perejil y el que dijo “Viva Honduras” en su visita a El Salvador), lo que cuesta creer no es que tenga esa edad, sino ese aspecto tan juvenil. Me pregunto si tampoco podrá practicar ello antes de un consejo de administración.

Domingo recuperado…

Hugo

Hay miradas que matan

- ¿Qué hago, me cargo a este enano? Debería estar pensando Obama mientras buscaba en el bolsillo trasero la navaja toledana que le acaba de regalar su nuevo amigo Youselui.

- ¡Que bella donna!, balbucea il cavallieri mientras parece medir el tamaño de su cintura.

- ¡Me ha confundido con  Madonna, Barack!, dile algo a este tio, que me lo cargo con tu navaja.

Hay imágenes que es mejor que no tengan sonidos, ni movimiento. Que dejen congelado el rictus de la primera dama mundial al ofrecer una mano mientras guarda la ropa (o la navaja que el nuevo amigo de su marido le regalo en su visita de Halloween adelantada unas semanas).

Al cerrar la edición de este post la gran y única potencia no ha bombardeado Italia, no por respeto a la patria de la pizza (que ya dicen que es suya) ni la mafia (que es cosa nostra, eh Gurtel…), sino porque como se puede ver, Obama se encarga las corbatas allí.

Eso es todo, hermano.

Hugo

Sentirse en modo avión

En los aviones no dejan hablar por teléfono (salvo los propios de las aerolíneas) por cuestiones de seguridad y obligan a apagar los móviles durante el vuelo. Ahora los nuevos terminales (como el iPhone) tienen un modo que te permite usar todas las herramientas (agenda, música, juegos, etc.) siempre y cuando no te conectes al exterior.

Pues hay días en los que yo mismo me encuentro en “modo avión” y me gustaría encerrarme con mis aficiones conocidas y seguras y abrir un cortafuegos con el mundo exterior. Cuando me programo en modo avión, me aferro a los libros, a mis trastos (manzanita y el iPhone), escucho música y espero que el vuelo dure mucho y no permitan volver a la realidad. Ya sabes, al escapismo algunos le llamamos “modo avión”.

Hugo

15 añitos

Dicen que hay una generación cada 15 años, nunca he entendido bien esas cuentas porque uno no “genera hasta los 20 en adelante” (salvo por error u omisión). Anyway, yo tengo 30 y 15 y mi hijo mayor 30-15 y acaba de celebrar su cumple con 8 amigotes quinceañeros.

De cerca y conviviendo con ellos 24 horas no son tan fieros como les pintan en los telediarios (la pijo-borroka  de Pozuelo). Son chicos majos, que ya han dado el estirón (sólo 2 ó 3 no llegaban todavía al 1.80) y cuyas voces no serían seleccionadas para los Chicos del coro… Han tenido una noche larga y puede que no hayan dormido más de 3 horas, pero por la mañana estaban tan panchos y con ganas de más risas.
Visten como visten y la cintura la han redefinido un palmo más abajo para poder lucir calzones. Se sientan con el cuello (aunque también mi madre se quejaba de lo mismo… Hay cosas cíclicas como la crisis del teatro)  y sobretodo, hacen un buen grupo. Quizá es lo que más les defina: su pertenencia al grupo. El no ser rechazados, y sí admitidos.
No soy de los que añoran los tiempos pasados, pero veo en sus ojos que el futuro es suyo, si no nos lo cargamos. Felicidades hijo.
Hugo

Un día sin iPhone

No imagino despertar sin el sonido suave del arpa o en el desayuno ejercitar la neurona con un juego de cálculo para poner en forma el brain. Antes de salir de casa miro mi agenda por si tengo algo para recordar y miro mi Evernote con los menús de la semana por si hay que descongelar el pollo (no es una forma de hablar, es que al pobre pollo primero se lo congela y luego se lo descongela).
Dejo a los niños en el cole y conecto en el coche mi podcast favorito. Llego al trabajo y empiezo mi paseo diario de 45 minutos antes de abrir el pequeño comercio. Sé que son 45 minutos porque miro la hora, pero sé más cosas de ese paseo (que doy unos 3.000 pasos para una distancia de  3km y quemo unas 100 kcal; eso me lo sopla iSteps, que funciona sin ningún añadido especial, por el oscilómetro que lleva incorporado el niño, en este caso el iPhone).
Por supuesto durante ese paseo conecto el ipod y escucho más podcast (normalmente de TED, temas varios presentados en las universidades americanas).
En el trabajo lo conecto al ordenador donde recarga pilas el pobre y de vez en cuando lo uso como teléfono (también sirve para llamar a clientes y mandarles mensajitos).
A medio día, más podcast o rne y para la siesta (sí señores, duermo 15 minutos todos los días) me pongo una aplicación con sonidos relajantes y un programa que adapta las ondas cerebrales a algo que llaman “Power nap”.
En los ratos muertos si hay que esperar a que los niños salgan del cole o en alguna cola veo el correo, hago un Sudoku o retomo el juego de mi infancia, el Pacman.
También busco videos de fotografía en YouTube y navego buscando aplicaciones nuevas.
En fín, que tras 30 y 15 años sin iPhone y tan solo unas semanas usándolo, ya no sé cómo sería un día sin él.
Hugo

La polémica foto de las hijas de Zapatero

A este país le gusta la carnaza y esta foto ha tenido más de los 15 minutos de gloria Warholianos.

Las críticas van desde los que se quejan de que se lleve uno a la familia a los viajes oficiales, hasta los adictos al morbo que no conocían la imagen de las niñas en cuestión y han alucinado al ver su ropa de estilo gótico (por cierto es una de las tribus urbanas más pacíficas que hay porque como les lleva horas su maquillaje no se arriesgan a meterse en peleas…).

Lo extraño del caso es que uno pose en una foto oficial y luego pida que no se publiquen las fotos. Es contradictorio, hubiera sido más fácil no incluir a las hijas en la foto y así uno preserva la intimidad que tanto menciona. Pero no fue así y la foto fue oficial y se publicó. A partir de ahí su difusión en internet ha sido explosiva, quizás acelerada por el factor prohibición.

Conste que no me gusta que se descuartice en público a la gente por tener un aspecto “distinto” (habría que ver el aspecto de cada uno de los descuartizadores anónimos…), pero sinceramente pienso que toda esta polémica se hubiera evitado haciéndose la foto los 2 matrimonios sin hijas de por medio. He dicho.

Hugo